lunes, 1 de junio de 2026

Harta de tanta carga policial


Carga policial en Valencia contra profesora
Tengo 59 años y ya he visto esto en otros contextos y en otra época. Cuando llegaba de la playa de la Concha y me bajaba en Rentería, a veces los grises estaban dando palos por las calles y los bares. Era lo suficientemente pequeña como para que no me tocasen y lo suficientemente mayor para comprender que eso era violencia descontrolada. Entonces echaba a correr hasta casa, agarrada de la mano de mi madre o de mi hermana, deseando que los tuyos estuviesen a salvo. Mientras corría, me dejaron mirar lo suficiente hacia atrás para que eso dejara una huella positiva en mi vida y me empezara a preocupar por los otros.
Tengo recuerdos de mi hermana, por entonces adolescente, cuando llegaba a casa contando que habían entrado los grises en el bar en el que estaban y habían dejado salir a las chicas y apaleado a los chicos. 
Carga policial (Bilbao) contra miembros de la flotilla
Estos intensos recuerdos me han llevado a entender mi existencia de otra forma. Por eso hoy lucho todavía contra lo que es injusto, violento, mezquino y asqueroso.
Miro de frente a la obediencia ciega hacia el  sistema, a la falta de pensamiento crítico, a la carencia de valores,  la deshumanización, al ser humano que se ha perdido y ha esquivado los psicotécnicos en la selección policial. 
El palito de abollar ideologías, parece tener vida propia en algunas manos. Malditas manos. Supongo que son las mismas que acarician a esos hijos que educamos en libertad para que luchen contra lo que no es justo, para que denuncien la violencia ejercida contra otros seres humanos por personas que en su momento eligieron defender a los ciudadanos de este país. Esos hijos, a los que los profesores apaleados hablamos con cariño en nuestras aulas, les enseñamos, escuchamos y comprendemos. Espero que pronto esos hijos se subleven contra esas manos que empuñan palos y exhiben el derecho a utilizarlos de manera pública e indiscriminada.

 

domingo, 17 de mayo de 2026

Abriendo Brecha



Ha nacido Abriendo Brecha, una asociación para comprender, prevenir y actuar en procesos de radicalización. 
¡Bienvenidos todos aquellos seres humanos que se vayan acercando! https://www.abriendobrecha.es
Les pongo en contexto: en el mundo militar los zapadores van abriendo brechas. Es una misión crítica de inteligencia de combate, que consiste en ir sorteando obstáculos enemigos, para permitir que avancen las fuerzas propias. El que eligió el nombre para nuestra asociación, sabía lo que hacía (guiño, guiño).
Ha nacido y me enorgullece decir que estoy asistiendo al parto de Abriendo Brecha desde siempre. Afortunada de que sus fundadores David Saavedra y Salma Halifa, hayan contado también conmigo para empezar a construir desde cero una herramienta digna de cualquier zapador. Digna también de cualquier educador, padres, hijos, alumnado... Todos ellos necesitan en algunas ocasiones de acompañamiento para eliminar las amenazas, neutralizar obstáculos, conocer al enemigo y bloquearlo, destruir defensas y construir caminos emocionalmente seguros. Porque estamos aquí para ir localizando y señalizando convenientemente el camino. Contamos con un equipo de reconocimiento, especializado en acciones frente a los discursos de odio. Tenemos en nuestras filas, unidades especializadas entrenando permanentemente para mantenerse en la brecha sin miedo. Todas las personas que se están acercando a formar parte de nuestra asociación, son valientes capaces de conducir la maquinaria pesada necesaria para hacer caer murallas y que el resto vaya pasando.

Si quieres conocernos, solo tienes que venir: https://www.abriendobrecha.es

















De células maternas y pies.


Desde hace unos meses, los algoritmos de mi instagram, hábilmente, me recuerdan que biológicamente las madres siempre están presentes en sus hijas. Las células maternas permanecen en el cuerpo de sus hijas durante toda la vida.
Las dos fotos son de mis pies. Me he mirado los pies. Por algún motivo, hoy me quedé absorta mirando mis pies. Me descubrí repitiendo en mi cabeza: son los pies de mi madre. 
Ahora que voy envejeciendo y por aquello de que todo se vuelve más reposado, estoy redescubriendo a mi madre en mi. La artrosis de mis manos, que recientemente me está dando problemas para coser, como le pasaba a ella. Mi desnudez incluso se asemeja cada vez más a la suya, las no arrugas en mi cara, el color de mi piel, algunas líneas de mi cuello creo que están colocadas en el mismo sitio y con la misma longitud que las de ella, mis muslos, mi celulitis, algunas varices están en el mismo lugar. Y ahora, mis pies, esos que algún día también estarán cansados de caminar, son también los suyos.
En otras muchas cosas no se ha quedado en mi, lo cual me hace pensar que hay en todos nosotros una gran dosis de originalidad no replicable y eso me satisface. 
Saber que hay partes de mi que quedarán en mi hija, me asegura esa inmortalidad que casi todos parecemos necesitar y no necesitamos. Saber que esas partes de mi, alojadas en mi hija, quizá lleven restos de mi propia madre, me divierte. 
Parece que mi alma vagará por este mundo durante mucho tiempo. Quizá no debería de haber comprado el billete vuelta.





domingo, 4 de enero de 2026

Érase una vez el progreso: GRRRRR.... ARRRRGHHH

Cuando digo que no entiendo de política, es cierto. Yo solo entiendo de derechos humanos, de dignidad, de respeto, de vínculos y puentes tendidos para unirnos... ya saben, de todas esas mierdas hippies con las que un día decidí amueblar mi vida.
No entiendo de poder ni de petróleo. Yo sigo pensando en mi inocencia socrática, que el mundo es de todos, mientras el mundo sigue haciendo parcelas y fronteras cada vez más rígidas e intransitables.
Entiendo de lobos y corderos que ya no se disfrazan el uno del otro. En este caso vale más ser que parecer, Maquiavelo se revuelve en su tumba, porque ni si quiera aprendieron a enmascararse. No entiendo de dioses políticos que han infectado este planeta (ya saben el de todos), que deciden quién es libre y quién no. Me pregunto si sabrán lo que es la libertad. 
No entiendo de estrategias militares que bombardean, ni de las que deberían bombardear y no lo hacen. Ya no entiendo de democracia, ese síntoma de debilidad humana que Nietzsche vio con tanta claridad y a la que me resisto porque todavía se que es posible que se respeten los derechos internacionales, los vínculos y normas establecidos en algún lugar llamado ONU, que incluso he llegado a pensar que es un croma.
Paz, orden jurídico global, asamblea de expertos en política internacional, cooperación, protección de intereses comunes. He tenido que ampliar mis conocimientos sobre la ONU y la comisión encargada de velar por el cumplimiento de los derechos internacionales. Supongo que en el pack no venían los helicópteros o las armas de destrucción necesarias para velar por la coexistencia pacífica entre los estados.
No entiendo de invasiones, ni secuestros, ni de gritos de alegría porque creen que llegó esa descarriada libertad que casi nunca está disponible. Apenas se qué es lo justo. En estos casos, Platón se me queda pequeño o a ellos les queda grande.
Ahora a modo de comic de Mortadelo y Filemón, me sale decir GRRRRR... ARRGGHH... PTCHOFF... CRONCHH...UAHHHHH....
Y aunque yo no entiendo de nada, al menos están los que parecen entenderlo todo, ¿verdad?. Entonces,  ¿por qué sigo sin dormir tranquila?




 

miércoles, 24 de diciembre de 2025

A la mierda con la navidad.


Otra vez es nochebuena, mamá y papá... saca la bota María que me voy a emborrachar.
Un año pasa demasiado pronto, 365 días breves en los que respiramos entre 12 y 20 veces por minuto, unos 60 latidos de nuestro corazón hacen que también cada minuto sigamos respirando. Dormimos y soñamos despiertos y dormidos.
Algunos dejaron ya de respirar y de latir. También dejaron de dormir y de soñar. De soñar y de latir.
Otros muchos siguen viviendo en este mundo, en el que parece que apenas hay sitio para todos. Tendré que dejar de ser cosmopolita, los grupos más extremos están empequeñeciendo el espacio en el que vivo y poniendo muros que ni dios o la naturaleza pusieron. Asfixiante. 
Olvidan que es navidad. Olvidan todo el año la humanidad, pero parecía que en estas fechas, la falsa generosidad nublaba sus pensamientos y sus actos y hacían concesiones. Concesiones forzosas.
Dios aprieta, pero no ahoga, dice el que está muriendo bajo el agua, mientras otros recogen el dinero que podría al menos haberles aliviado unos instantes, flotando. 
No es dios quien aprieta tras un cáncer de mama negligente, lo hace el que ignora sus responsabilidades y a toque de zambomba pasea su ignorancia cantando villancicos mientras otras denuncian o mueren. 
No es dios quien ahoga a inmigrantes en una tienda de campaña, bajo la lluvia, azotados por políticas que ya no son nuestras decisiones. Dios ya no quiere vivir bajo un puente porque el mundo se volvió de repente pequeño, violento y triste.  
Noche de paz, noche de amor, dice el que ondea una bandera que rezuma esclavitud, en nombre de la libertad. Pedazos de tela que se convirtieron en barrotes, que el aire de la nochebuena no es capaz de hacer volar. Banderas y palabras que se han incrustado tanto en sus personas que ya no saben ser, solo saben balar al ritmo del pastor violento y despiadado. Pastor que se ha transformado en lobo.
San Agustín de Hipona, nos advirtió del peligro del libre albedrío y por eso el mal es solo humano. 
Dios, si existe, nos ha dejado solos, completamente solos, con nuestra estupidez. Yo, si fuera dios, tampoco habría dudado.







 

lunes, 22 de diciembre de 2025

No ha ganado nadie, una vez más.

A veces es imprescindible la sabiduría de saber aplicar la solución más sencilla al conflicto más árido. Soluciones a situaciones complejas y extrañas son mi especialidad.
Consciente de la falta de herramientas con las que contamos para llevar a cabo un diálogo racional y que nos permita evolucionar adecuadamente, me ofrezco a poner un poco de claridad en este asunto de la política extremeña.
La clave para salvar a Extremadura del frenazo político que supone la extrema derecha es acabar con el abismo y salvar la dicotomía Nosotros contra Ellos. 
Descubrimiento determinante de la psicología social: uno de los métodos más eficaces para estimular el entendimiento y unir a las personas que han estado en oposición es reunirlas en la persecución de un objetivo común. 
Tenemos el objetivo común, siempre y cuando los representantes de PP, Unidas por Extremadura y PSOE, no hayan mentido en su campaña electoral.  Excluyo obviamente a la extrema derecha, porque todos sabemos que en especial a VOX, nosotros le importamos una mierda y los andaluces, los valencianos, los madrileños.....
El objetivo común es que nuestra comunidad deje de ser menospreciada, consiga mejorar la comunicación con el resto del mundo, crezca de verdad y todos y todas, no solo unos pocos, el caciquismo fuera, el mundo laboral transparente, los amigos solo para las cañas salir a comer y hablar de sus cosas que es para lo que están los amigos, la burocracia obsoleta y mal gestionada fuera, los funcionarios mal follados que mejoren o se vayan, que el crecimiento sea real, la educación solo pública porque esa es la nuestra, la de todos, la sanidad me la proteges con tu vida porque la sanidad-Ayuso es una puta mierda y no es un ejemplo, nos dejamos de jodernos unos a otros, dejamos de sonreír con hipocresía y nos ponemos de acuerdo, expulsamos a los indecentes, corruptos y no seremos uno de ellos. Si el objetivo común es de verdad el mismo objetivo: sanear y construir una comunidad única, no os queda más remedio que hacer unos pactos poco corrientes que impulsen todo eso. La ideología no sirve de nada si finalmente perdemos todos.
Pactos entre partidos conservadores y progresistas (que adjetivos tan poco acertados) y seréis vistos como un ejemplo de democracia real y restauradora. Hay mucho por restaurar y estáis perdiendo demasiado tiempo.

Los que me conocen sabrán que hablo en serio cuando lean esta entrada. Lo sabrán.
La cita es de Pertenencia de Geoffrey L. Cohen



 

miércoles, 10 de diciembre de 2025

¿Lágrimas pedagógicas?

 

Hoy, al recorrer uno de los pasillos del instituto en el que trabajo, vi a una de mis alumnas llorando.
No me paré, solo la miré mientras pasaba a su lado. Entrecortadamente, el único consuelo que escuché de boca de un profesor fue: solo es un suspenso en un examen, no tienes que ponerte así por un suspenso.
Mientras, ella, ni entendía las palabras debido a su bloqueo emocional, ni podía respirar debido a que la estaban robando el oxígeno necesario para hacerlo.
Cuando ella ha derramado lágrimas incontroladas en el espacio que nació para aprender, muchas cosas van mal.
Cuando nuestro alumnado llora, entra en estado de ansiedad, está triste, insatisfecho, siente que pierde el tiempo, que no es su sitio, que las notas siempre están ahí señalándoles, que no encuentra sentido a todos esos conocimientos con los que bombardeamos hora tras hora las pizarras de todo el centro, de todas las aulas, cuando no saben qué hacer con su vida a pesar de pasar seis horas al día encadenados a sus pupitres, cuando dejan de respirar y no se escuchan sus silencios, cuando se van a escondidas al baño a lavarse la cara porque no pueden más o lloran en un pasillo porque ya da lo mismo donde llorar... todo va mal.
Se transforman en esos personajes dramáticos, llorones y tristones que han perdido el juicio, alienados por la saturación académica, evaluaciones, exámenes, más evaluaciones... 
Es cierto, no hay que ponerse así por un suspenso. El suspenso no es el problema, el problema es que estaba llorando en un pasillo, de un centro educativo,
enajenada y habría que preguntarse por qué la hemos hecho llorar.
Aprender es un regalo, adquirir conocimientos es hermoso. Tonucci, al que admiro, me enseñó que cuando un chico/a pierde la alegría de ir al colegio, se la hemos robado los que allí habitamos.
Ahora soy yo la que tiene ganas de llorar.