Otra vez es nochebuena, mamá y papá... saca la bota María que me voy a emborrachar.
Un año pasa demasiado pronto, 365 días breves en los que respiramos entre 12 y 20 veces por minuto, unos 60 latidos de nuestro corazón hacen que también cada minuto sigamos respirando. Dormimos y soñamos despiertos y dormidos.
Algunos dejaron ya de respirar y de latir. También dejaron de dormir y de soñar. De soñar y de latir.
Otros muchos siguen viviendo en este mundo, en el que parece que apenas hay sitio para todos. Tendré que dejar de ser cosmopolita, los grupos más extremos están empequeñeciendo el espacio en el que vivo y poniendo muros que ni dios o la naturaleza pusieron. Asfixiante.
Olvidan que es navidad. Olvidan todo el año la humanidad, pero parecía que en estas fechas, la falsa generosidad nublaba sus pensamientos y sus actos y hacían concesiones. Concesiones forzosas.
No es dios quien aprieta tras un cáncer de mama negligente, lo hace el que ignora sus responsabilidades y a toque de zambomba pasea su ignorancia cantando villancicos mientras otras denuncian o mueren.
No es dios quien ahoga a inmigrantes en una tienda de campaña, bajo la lluvia, azotados por políticas que ya no son nuestras decisiones. Dios ya no quiere vivir bajo un puente porque el mundo se volvió de repente pequeño, violento y triste.
San Agustín de Hipona, nos advirtió del peligro del libre albedrío y por eso el mal es solo humano.
Dios, si existe, nos ha dejado solos, completamente solos, con nuestra estupidez. Yo, si fuera dios, tampoco habría dudado.

Qué reflexiones tan bien argumentadas y expuestas, opino lo mismo sin, seguramente, ser capaz de expresarlo tan acertadamente. Cuánta hipocresía mueve nuestro 🌎
ResponderEliminarEfectivamente, cariño.
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