domingo, 17 de mayo de 2026

Abriendo Brecha



Ha nacido Abriendo Brecha, una asociación para comprender, prevenir y actuar en procesos de radicalización. 
¡Bienvenidos todos aquellos seres humanos que se vayan acercando! https://www.abriendobrecha.es
Les pongo en contexto: en el mundo militar los zapadores van abriendo brechas. Es una misión crítica de inteligencia de combate, que consiste en ir sorteando obstáculos enemigos, para permitir que avancen las fuerzas propias. El que eligió el nombre para nuestra asociación, sabía lo que hacía (guiño, guiño).
Ha nacido y me enorgullece decir que estoy asistiendo al parto de Abriendo Brecha desde siempre. Afortunada de que sus fundadores David Saavedra y Salma Halifa, hayan contado también conmigo para empezar a construir desde cero una herramienta digna de cualquier zapador. Digna también de cualquier educador, padres, hijos, alumnado... Todos ellos necesitan en algunas ocasiones de acompañamiento para eliminar las amenazas, neutralizar obstáculos, conocer al enemigo y bloquearlo, destruir defensas y construir caminos emocionalmente seguros. Porque estamos aquí para ir localizando y señalizando convenientemente el camino. Contamos con un equipo de reconocimiento, especializado en acciones frente a los discursos de odio. Tenemos en nuestras filas, unidades especializadas entrenando permanentemente para mantenerse en la brecha sin miedo. Todas las personas que se están acercando a formar parte de nuestra asociación, son valientes capaces de conducir la maquinaria pesada necesaria para hacer caer murallas y que el resto vaya pasando.

Si quieres conocernos, solo tienes que venir: https://www.abriendobrecha.es

















De células maternas y pies.


Desde hace unos meses, los algoritmos de mi instagram, hábilmente, me recuerdan que biológicamente las madres siempre están presentes en sus hijas. Las células maternas permanecen en el cuerpo de sus hijas durante toda la vida.
Las dos fotos son de mis pies. Me he mirado los pies. Por algún motivo, hoy me quedé absorta mirando mis pies. Me descubrí repitiendo en mi cabeza: son los pies de mi madre. 
Ahora que voy envejeciendo y por aquello de que todo se vuelve más reposado, estoy redescubriendo a mi madre en mi. La artrosis de mis manos, que recientemente me está dando problemas para coser, como le pasaba a ella. Mi desnudez incluso se asemeja cada vez más a la suya, las no arrugas en mi cara, el color de mi piel, algunas líneas de mi cuello creo que están colocadas en el mismo sitio y con la misma longitud que las de ella, mis muslos, mi celulitis, algunas varices están en el mismo lugar. Y ahora, mis pies, esos que algún día también estarán cansados de caminar, son también los suyos.
En otras muchas cosas no se ha quedado en mi, lo cual me hace pensar que hay en todos nosotros una gran dosis de originalidad no replicable y eso me satisface. 
Saber que hay partes de mi que quedarán en mi hija, me asegura esa inmortalidad que casi todos parecemos necesitar y no necesitamos. Saber que esas partes de mi, alojadas en mi hija, quizá lleven restos de mi propia madre, me divierte. 
Parece que mi alma vagará por este mundo durante mucho tiempo. Quizá no debería de haber comprado el billete vuelta.