La conversación es un proceso por el que se busca llegar a un acuerdo. Para ello tenemos que conseguir alcanzar un lenguaje común, atender verdaderamente al otro que me habla y empatizar hasta el punto de ser capaz de comprender, aunque no siempre de compartir, los variados puntos de vista que pueden darse en ese conversar. Me subo al carro de los griegos y admito que el lenguaje no manifiesta la realidad, con lo cual además de hacer todo el esfuerzo de comprender tendremos que exigirnos interpretar y actuar. Al final resulta que aunque hayamos dialogado con esmero, si no actuamos en consecuencia y cambiamos la estructura de lo que ya estaba construido- porque para eso hemos decidido hablar- estamos al principio: en el vacío de no saber relacionarnos con el mundo. El único entendimiento posible incluye la diferenciación, la desconfianza en la poderosa razón, la desobediencia, la interpretación de las palabras más allá del lenguaje y de la propia realidad. Me viene a la mente la huida de la existencia inauténtica porque provoca alienación, porque hace que al final con tanta palabrería sustituyamos la realidad por la apariencia y la aceptemos como única fuente de conocimiento. Y al final la angustia, porque la responsabilidad de decidir hace que el ser humano elija caer al vacio en lugar de coexistir y actuar. Con Heidegger el habla es una invitación a responder y descubrir lo que puedes ser. Con el lenguaje empieza el acuerdo y la negociación, con el diálogo la exhibición de nuestros pensamientos. Los cambios además exigen acción. Es esto o abandonarse a una "vida feliz" alejados del mundo.
domingo, 27 de noviembre de 2016
sábado, 19 de noviembre de 2016
Somos lo que hacemos
sábado, 29 de octubre de 2016
Hoy tengo una hora más
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| Mi marido me regaló el viento en mi cara con esta foto |
Una hora más para pensar el mundo que más se ajuste a nuestros deseos, una hora más para descubrir que no ha cambiado nada, que siguen siendo los mismos perros los que nos dirigen, nos aplauden y nos exigen una libertad de elección que ha dejado de ser libre. Hoy tengo una hora más de insomnio educativo que me va a permitir crear una hora más de estrategias para seguir destrozando en las aulas el conformismo y la pereza. Una hora más de tristezas por lo que vendrá, por lo que ya estuvo conmigo, por lo que no quiero esperar y es de inevitable presencia en algún momento de ese tiempo que hoy me regala una hora más. He cogido esta hora más para despertar de mi sueño, escuchar la noche que se agolpa en mi cabeza y a modo de martillo golpea sin remedio mi razón desobediente. En esta hora más, aquí sentada, bailando con las teclas, he perdido algunos recuerdos, he encontrado algunas verdades, las inexistentes por relativas, las que me persiguen por impaciente, por pasional. Es una hora que me regala una hora más de amor, de pactos de paz, de silencios, de plomíferos pensamientos que tengo necesidad de contar por si algún día no tengo una hora más. Una hora más de combate cuerpo a cuerpo con mi presencia, una hora más de baño, de café, de miedos, de ducha, de lecturas y sonidos ajenos que se cuelan por la ventana a medio abrir para que entre el aire de la noche una hora más.
miércoles, 12 de octubre de 2016
El mejor gobierno
Decía Thoreau que "el mejor gobierno es el que gobierna menos"
Por eso he decidido educar en la obediencia y en la desobediencia, porque hay algo evidente y es que hemos elegido vivir en sociedad. Lo valioso es seguir siendo uno mismo a pesar de la elección y para ello hay que provocar para cambiar. No me gusta la democracia "apartemos de nosotros el mal gusto de querer coincidir con muchos"-Nietzsche- y quizá a estas alturas he dejado de confiar en que la masa puede coincidir en algo más que su propio interés. No es conformismo, es esperanza.
martes, 27 de septiembre de 2016
Esperando
Los hospitales son lugares intensos. Una aprende entre ruidos y olores lo que es la supervivencia del ser humano. Permanecen sentados con un sufrimiento sincero mientras esperan. En un hospital siempre hay alguien esperando y en el convencimiento de que nadie les mira se transfiguran sus rostros y se arrugan un poco más sus manos y sus corazones, mientras esperan. Y esperan buenos informes a la puerta de sus silencios. Y esperan la muerte de otros y la suya propia. Y esperan a que caiga el café de máquina, la chocolatina y el agua que les da un susto innecesario. Esperan recuperar los besos y abrazos llenos de calor al menos una vez más. Hoy, yo también espero, atenta a recuperar indemne parte de mi pasado y de toda mi historia personal. Hermosas personas que caminan a nuestro lado toda la vida y a las que no nos cansamos nunca de esperar.miércoles, 14 de septiembre de 2016
Yo no voy a retroceder
La nueva ley de educación y las reválidas, esta tarde, temporalmente, han convertido mi vida educativa y apasionada en un amasijo de sinsabores y tristezas. Mañana empiezan las clases, mañana el reencuentro con mis chicos. Después de los abrazos y los besos ¿qué viene?: la puñalada desgarradora que arrastrará los principios mantenidos desde que habito en la pública. Si acepto la ley y la sigo estaré maltratando el tiempo de éxtasis filosófico que habitualmente compartimos. Si no la acepto y sigo adelante, me perseguirá la responsabilidad de no haber gestionado bien esa reválida amenazante e indigesta. Si acepto las interminables programaciones estaré hipotecando sus vidas inquietas, mi vida de lucha, las vidas de todos los posibles liberados hasta la eternidad. Si sigo adelante construyendo, inventando, actuando, y creando por encima de los inútiles políticos que están vomitando sus mierdas sobre el sistema educativo español, ¿estaré fallando a mis chicos?, los que tanto confían en mi y a los que amo.
En este instante siento ganas de huir, mi actividad como educadora se resiste a retroceder. He peleado mucho, he superado críticas y conflictos sobre mi forma de trabajar y evaluar en varios centros en los que he estado. Aquellos que llevan años haciendo lo de siempre no se asustan ante la llegado de la lomce, seguirán su mediocre vida con más mediocridad y la ventaja de que ahora le ley les aplaudirá, porque embutieron a los chicos en largas letanías de memorización y sin sentido.
Creo que mañana amaneceré de mi dulce letargo, el auténtico, para sumergirme en lo irreal y lo tedioso de tener que sobrevivir de nuevo a otra reforma. Y pensar e inventar... para no escapar. No rendirme. No a la lomce!! No a la reválida!!. Se inicia un tiempo para recuperar al tábano de Atenas. Por favor ¡¡No!!jueves, 8 de septiembre de 2016
¿Quién soy?
La intensidad envuelve estos días calurosos de verano. Se asemeja a imágenes perdidas ya en el tiempo y que me trasladan a las también calurosas tardes en las que compartía mi adolescencia y mis pensamientos complicados. Después de un letargo no planeado y marcadamente occidental, ahora experimento con los límites de mi existencia y mi libertad. Intento acercarme a mi yo, en este instante. El "pienso, luego existo" cartesiano me despista, es insatisfactorio para esta pausa de mi vida. Adultera el pensamiento, lo hace irreal, ajeno a mi existencia. Soy lo real, lo que soy ahora. Soy en mi acción permanente. Soy porque existo con otros y en ellos rebota mi existir para ser comprendido y experimentado. Me llamo por mi nombre para encontrarme en algún punto de esta deriva personal, al principio no me reconozco, no me siento reflejada en la llamada, no me identifico con la búsqueda de mi yo. Después soy capaz de ajustar el reflejo de mi rostro y acercarme a lo real. Me observo desde fuera asombrada por el experimento, no soy mi nombre ni su significado, soy yo. No soy mis pensamientos, si me concentro desaparecen al instante o se transforman y descubro que si permito que condicionen mi existencia, dejaría de ser de nuevo, para ser otra. En este darme cuenta silencioso de todo el proceso de mi existencia he decidido aceptar lo que voy encontrando y mostrarme como soy o al menos aproximarme a una muestra de lo que voy comprendiendo de mi misma.
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