miércoles, 1 de abril de 2015

El nihilismo crea cicatrices y miedo

Camino despacio como perseguida por una suave cadencia musical que nunca me alcanza. Camino engañada, pensando que lo observo todo al mínimo detalle, pero lo cierto es que mis sentidos duermen cuando camino y solo puedo caminar en un acto mecánico y fluido donde lo único que siento son palabras en mi cabeza, rompecabezas metafísicos que intentan modificar el pulso permanente que tengo con la historia, con la sociedad, con el mundo, con mi propio yo.
Y como no soy inmortal, no voy a tener tiempo de cambiarlo todo. No obstante voy almacenando imágenes, creaciones, esquemas globalizadores que podrían ser desplegados en cualquier momento crítico.
Tengo un pinchazo en el pecho que me recuerda cada cierto tiempo que tengo que seguir caminando para descargar tensiones y ansiedad. Ansiedad, que palabra tan poco descriptiva, no se identifica con lo que uno siente cuando califican sus síntomas de ansiedad. Siempre he pensado en desazón, tristeza que te desinfla hasta no sentirte, hasta dejar de ser...
Los otros aplauden, mi monólogo sobre la inconsistencia de la existencia les ha mantenido expectantes, esposados a la butaca, pegados a sus cerebros para empatizar totalmente conmigo. El nihilismo siempre crea cicatrices y miedo.

Se miran unos a otros y se reconocen en mis palabras, palabras que olvidarán cuando dejen de mirarse. Apenas un suspiro, una conversación superficial y la felicidad ficticia en la que viven, regresa.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Nada por encima del hombre

La asignatura de religión incluye rezos en clase y suprime referencias a otras confesiones y todo ello sin afán de adoctrinamiento, no se vayan ustedes a pensar que pretenden manipular a nuestros chicos/as. Sólo van a ilustrarlos y a enseñarles cómo estar más cerca de dios. 
Recuerdo que ya lo hacíamos en la escuela antes de empezar las clases cada día y al terminar y creo, si no recuerdo mal, que ya entonces me parecía un sinsentido dar gracias por nada y a alguien sin presencia física que me animase o alentase en el día a día. 
Me molesta que la religión siga ocupando un lugar en el valioso espacio-tiempo que dedicamos a la educación, no quiero que la iglesia siga marcando nuestro curriculum con principios religiosos, inexistentes, no me gusta la carencia de moralidad de muchos de los que imparten esa materia en nuestros centros públicos. No quiero que nos engañen más, cuando yo hasta ahora y después de veinte años en la enseñanza he visto demasiados profesores de religión que no imparten religión: prometen excursiones, hora libre, películas o no hacer nada. Enseño yo más religión en mis clases de filosofía que ellos en todo el año. Pero en mis clases conviven la religión y el escepticismo; el ateismo, el judaismo; los pecadores y los inocentes; los que están perdidos y los que no. Conviven los necesitados, los necios, los altruistas...y los escucho a todos por igual y les dejo que lo conozcan todo, sin presiones, libremente. Y aunque soy roja, cada día me pinto de todos los colores sin prejuicios y sin miedos. Necesitamos la religión, hasta yo lo sé y es indiscutible, porque el ser humano anda necesitado de consuelo espiritual. Eduquemos el espíritu entonces, pero nada por encima del hombre, ningún dios, ni si quiera otro hombre.

miércoles, 4 de febrero de 2015

Un pequeño cabreo

Preciosa foto realizada por mi marido
Apenas puedo respirar cuando salgo del aula, he tenido un momento de cabreo intenso, de frustración compartida, de sentimientos de ira que me han nublado por un momento la paciencia y he tenido que preguntar a mis alumnos/as para qué están allí. Un número importante de ellos obligados, sin ilusión, el instituto no les gusta, ahí no están sus sueños, no creen que puedan terminar el curso porque simplemente no lo han empezado todavía ni lo harán. Aunque quiera retener la atención de todos y enseñarles que hay mundo más allá de las paredes, de los libros y pizarras, a veces no es suficiente. Detrás de todo eso están sus vidas confusas, algunas perdidas, aburridos de escuchar cosas que no les interesan. Les entiendo y por eso me cabreo mucho más. Un sistema obsoleto, memorístico, que te axfisia con conceptos, que no te deja pensar ni sentir, que no es divertido, que no interesa, que siempre es lo mismo. Y se empeñan en seguir ahí porque a pesar de todo creen que seguro que aprenden algo que les sirva para ser mejores. Yo también lo creo y  por eso les animo a respetar el privilegio de la educación. Y desde la tristeza que me produce no poder hacer más, rescatarlos a todos y todas de esas aulas frías y tediosas me voy cabizbaja, con mi cabreo impertinente que ya he olvidado para seguir luchando mañana un poco más.

viernes, 2 de enero de 2015

Hagamos que pasen cosas

Las navidades me dejan bastante "plof", son días que no acabo de comprender y no puedo saborear. Quiero recurrir a los tópicos de odio al consumismo injustificado, de excesos de alegrías fingidas e inexistentes, de miles de abrazos que nunca damos si no es navidad, de muchas personas a las que dedicamos una sonrisa cuando antes pasaban desapercibidas a nuestro lado. Una gran mayoría estamos jodidos pero... ahí sigue la navidad como el momento de la esperanza, de lo imposible, de las reconciliaciones y la lotería que siempre toca a los demás. Año tras año nos dejamos arrastrar por una fuerza mayor que cambia nuestras costumbres y nos acerca  todavía más a la hipocresía y la alegría forzada. Creo que la navidad ya no me dice nada, ser mayor es una mierda, se van perdiendo muchas cosas por el camino y no somos capaces de recuperarlas. Cada año nuevos propósitos, un volver a empezar con mejor espíritu, más positivos y al final más de lo mismo. Hagamos que pasen cosas todo el tiempo, todo el año, ¡adelante! puedes conseguir ser extraordinario porque del montón ya hay demasiada gente. Hagamos lo imposible porque en lo posible ya dedicamos demasiado esfuerzo inútil. Vamos a dejar que el espacio y el tiempo nos guíen caprichosos y vamos a respirar profundamente para seguir caminando con los de siempre, con los importantes. Pero acordaros de no cerrar los ojos ante el miedo, hay que mirarlo de frente para combatirlo. La navidad es correosa, la realidad es permanente y en ella estoy viajando, a veces tengo frío y estoy triste y a penas puedo pelear; a veces sale el sol y me eriza la piel... entonces camino más rebelde, más despierta.

viernes, 21 de noviembre de 2014

El poder de las palabras

Tengo un compañero que dice que la mayoría de los filósofos estamos siempre en lo alto de nuestro pedestal o nuestra montaña diciendo lo que los demás tienen que hacer o decir sin participar directa ni activamente en nada real. Yo le he dicho que es un gilipollas y que no tiene ni idea de lo que dice. Esta respuesta la he dado desde mi pedestal mientras pienso que el poder de las palabras es una magia necesaria, es una práctica difícil. Conseguir comunicar ideas y emociones cuando intentas transmitir sólo palabras no está en la boca de cualquier mortal. Observo entusiasmada, las caras de mis alumnos/as cuando les cuento cosas, cuando les invito a la rebelión contra la vida que no les gusta, cuando les activo las neuronas y les lleno de interrogantes hasta que me dicen "que nos rayas". Sus caras, sus razonamientos, los cambios de opinión y de humor, los nuevos planteamientos que se hacen ante sus vidas, sus estudios, sus amores y principios. Aprenden a rectificar, a pedir perdón, a llorar libremente cuando hablamos de la muerte o el dolor; escuchan y empatizan con otras ideas y otros sentimientos, olvidan y vuelven a retomar mil aprendizajes años después. Y no nos olvidan porque les hicimos pensar con nuestras palabras, y tiempo después recibes un correo ("Puedes sentirte orgullosa de todo el trabajo que has hecho, porque eso se nota cuando le hablo a mis nuevos compañeros de lo buena profesora de filosofía que he tenido, mientras los demás hablan fatal de los demás jajaja") para recordarte que marcaste sus vidas,(" me acuerdo mucho de ti y que eres una de las profesoras que me ha marcado para toda la vida." ) que fuiste importante, que tus palabras y tus actuaciones aparecieron en algún momento y les ayudó a tomar una decisión.("... que ojala nos volvamos a ver el día de mañana y tú te puedas sentir orgullosa de mí y de cada uno de los de la clase.").
Fantásticos filósofos/as que seguimos adorando el poder de la palabra porque sabemos que es la herramienta para conseguir mejores personas, mejores amigos, mejores amantes de la vida. 
Con alumnas, momento relax

viernes, 7 de noviembre de 2014

Somos fuertes, muy fuertes

¿Será verdad que lo que no nos mata nos hace más fuertes?. "Los que antes daban Filosofía tendrán autorización en breve para impartir también Iniciación a la Actividad Emprendedora y Empresarial" o eso parece que dice el borrador del real Decreto de Especialidades docentes e indolentes. Lo mejor de todo es que no sólo los filósofos/as de este país seremos ahora pluriempleados, polivalentes, policríticos, poliempresarios y emprendedores en materias que no son de nuestra competencia, aunque todo es de nuestro agrado; sino que se verán metidos en el mismo caso lengua, historia, idiomas, arte...¡¡Y seguimos jugando para premio!! Y todo esto, como dirían mis chicos, en plan el equipo directivo decide las afinidades ¿no? o ¿cómo es la cosa?.
He sobrevivido ya en mi vida a manifestaciones, barricadas, leyes universitarias, objeción de conciencia, insumisión, relaciones amorosas, pancartas, políticos despolitizados, oposiciones inauditas, interinidades en ruta por paraísos extremeños, listas inexplicables, traslados, mala salud, miles de alumnos/as, peleas docentes, congresos indecentes, reformas educativas sin control y ahora esto...uff... llegando casi sin fuelle existencial. No han sopesado las desventajas de que los filósofos/as podamos acceder a impartir cualquier materia, el mundo de la educación se rendirá a nuestros encantos, volveremos a ser manipuladores de masas y estoy casi segura que en las próximas e incongruentes reformas educativas seremos los filósofos los que redactemos sin piedad cada párrafo de la nueva ley de educación, la  catarsis  que estamos esperando.
Que cada uno vaya quemando lo que pueda

domingo, 2 de noviembre de 2014

Un guardián para mis pensamientos

La honestidad genera desconfianza. Podría ser el eslogan de cualquier campaña pro democracia, pro fomento de empleo, pro educación y sanidad... La honestidad o simplemente la sospecha de que se pueda llevar a cabo algo sin engañar al prójimo y sin esperar nada a cambio. Lo hago por principios, por ideas, por humanidad, casi suena a risa. Aplaudo que un músico (Jordi Savall) rechace un premio merecido porque se lo otorga el mismo gobierno que está decapitando la música que le estremece; lejos de ir a recogerlo y montar un acto de protesta, brilla por la placidez con la que lo rechaza porque le duele la "grave incompetencia en la promoción del arte y sus creadores". Y a los ciudadanos que critican este acto de principios que les den porque no entienden nada. 
Le reconozco también el mérito, aunque admito mi "todavía" desconfianza, a Podemos por el valor de ser diferentes, de ser públicos, de analizar con serenidad los problemas de este país y enfrentarse a la mayoría absoluta con una retórica digna del propio Gorgias. Son capaces, porque no son políticos sino ciudadanos cabreados, de poner patas arriba el sistema y dejar paso a la esperanza, son capaces de hacerse entender sin trabalenguas ni palabras biensonantes. 
Dios guardián budista Niô en el Templo Senso-ji (Asakusa)
Foto realizada por mi marido ¡que estuvo en Japón!
Admiro al que escucha en estos días y es capaz de cambiar de opinión porque sabe que hay que hacerlo. Envidio a quienes tienen o han tenido la ocasión de ejercer su rechazo a cualquier política deforme , insultante y contradictoria de manera pública. Y mientras pueda darme el gusto de gritar y compartir mis gritos, mis satisfacciones y vuestras luchas seguiré latente; y a la entrada de mis pensamientos y mis sueños, como a la entrada de muchos templos budistas pondré un guardián para  no viajar sola y desprotegida por estos  caminos.