lunes, 13 de julio de 2020

Tuneadora busca ...


Tunear mascarillas se ha convertido en una afición en esta anormalidad forzada en la que estamos inmersos.
Flores, calaveras, un loquillo y hoy un trébol de cuatro hojas. Todas ellas me están ayudando a narrar, sin yo haberlo pensado, el tiempo que estoy viviendo.
Me he preguntado el motivo de mis dibujos, pero no encuentro nada. Solo cojo la mascarilla nueva y dibujo el instante de coger la mascarilla. 

Es tiempo de esconder, obligatoriamente, nuestras expresiones faciales, nuestras sonrisas, nuestros gestos inapropiados y generosos. Quizá descubramos que una mirada vale un potosí y que la cara es el espejo del alma y nos demos por fin contra ese espejo revelador. O nos rompamos la cara...

Ahora nos miramos y nos descubrimos en otros mirándonos más y mejor que nunca. La pupila nos acerca, rompiendo esa distancia programada, decretada y multada, que respeta nuestro espacio vital.  Ahora que nadie invade mi zona de confort, busco ser invadida por algún bárbaro atrevido que se acerque a hablarme más cerca o a tocarme un brazo, las manos, el cuerpo. Y hay una caricia perdida en el aire que respiramos con las bocas y fosas nasales cimentadas. Habrá que derrumbar la distancia de alguna forma.... 
De verdad, ¿nos miramos?
Me concedes esta mirada...

lunes, 15 de junio de 2020

Volver

Mis padres, Elisa y Diego.
El patio de mi casa... ayer fue particular y especial. Tres meses y medio sin ver a unos padres, es demasiado tiempo en una sola vida. Qué tontería, pero pensé en todos los abrazos y besos que ya nunca iba a recuperar y que seguro que algún día me harán falta. Hoy ya me están haciendo falta. Y lloré con la emoción del reencuentro, lloré porque mis ojos de nuevo me regalaban la presencia de mis padres tras el confinamiento. Lloré por todos los padres perdidos del mundo y porque yo, afortunada, estaba frente a los míos, sentada en una mañana de principios de verano, en el patio, al sol, como si el tiempo si hubiera pasado.
Y llegué como llegan los reyes magos, cargada de comida, de libros para esa curiosa lectora que hay en mi madre, de sandías y melones para el estómago de mi padre, de comida recién hecha y de cincuenta croquetas de bacalao que les debía y que habían sido motivo de risas en esos tres meses y medio. 
Y nos pusimos al día, si eso es posible. Repaso intenso por las vidas, las enfermedades y las muertes. Análisis político y económico de nuestros pequeños mundos, porque de los grandes no sabemos mucho. Cuidados intensivos, refresco y aperitivo. Subir la ropa de invierno al doblao porque ya estorba, cambiar una bombilla, la cafetera se rompió, el tiempo no perdona.
Mi padre me abrió la puerta sonriendo muy temprano y la volvió a cerrar 12 horas después cuando tuve que marcharme de nuevo. Pero ahora, puedo volver y el sábado vuelvo. Ya saben.. a por mis abrazos y mis besos.

domingo, 7 de junio de 2020

Mi filosofía de vida


 Hoy he tenido una experiencia, que muy bien podría acercarse a lo que voy a atreverme a llamar, éxtasis educativo. 
Las fotos que acompañan este escrito son la unión final, en un solo libro, de las ocho filosofías de vida que César, Sara, Miguel, Manolo, Elena, Irene, Libertad y Ángela, han escrito para mi. Yo soy la afortunada profesora de filosofía que este año ha recorrido a su lado un camino excepcional. Camino de confusión, dudas permanentes, incredulidad, pasión, aprendizaje, madurez, realidad, dolor, felicidad, muerte... uff... Un camino, como pueden imaginar, repleto de piedras en las que hemos ido tropezando sin descanso y sin caernos nunca del todo.
Su trabajo fin de curso era escribir su propia filosofía y lo han hecho; !joder, vaya si lo han hecho!. Chicos de 4º de la ESO han redactado un total de 60 páginas llenas de filosofía y de vida.
No me atrevo a llamarlos trabajos, porque han nacido de la pasión por aprender, libres de la carga evaluativa o numérica que yo pudiera asignar a su trabajo. Si fuese por la nota, les aseguro que se habrían despachado con un par de hojas.
¡¡¡Adolescentes sentados ante una hoja en blanco y filosofando!!! ¿qué estamos haciendo? 

César: "Una mentira es algo inventado, algo que no ha pasado, algo inexistente, así que se podría decir que no es real. ¿Por qué mentimos?"
Sara: "¿Qué es la libertad? ¿Cómo condiciona la sociedad mi libertad? ¿Cómo de libre soy de ser quien quiero ser? ¿Somos libres?
La libertad es la capacidad del ser humano de actuar según sus valores, criterios, razón y voluntad."
Miguel: "No nos queda otra que existir y convivir, e intentar hacerlo con amor y empatía hacia lo que nos rodea sin aires de superioridad ni sádicos espectáculos."

Manolo: "Pensar que somos débiles y podemos morir de cualquier forma, la mas tonta incluida. Y pese a eso, vivimos una vida llena de normas, de cosas que nos impiden hacer lo que querríamos de verdad."
Elena: "Y si me pongo a pensar en si mi realidad es cierta o no, me explota la cabeza, ¿qué otra realidad podría haber? ¿cómo será la realidad de una persona cercana a mí? ¿cómo será tu realidad?"
Irene: "Para mí la educación son aquellos aprendizajes que hacen que sepamos defendernos ante la vida y nos enseñen cómo ser más humanos."
Libertad: "Si necesitamos sentirnos queridos por lo demás, para ser felices, primero nos tenemos que querer a nosotros mismos, quiérete para que te quieran."
Ángela:Creer en el destino, no significa no luchar por lo que uno quiere, y esperar a que las cosas lleguen y sucedan, ya que a mi parecer este es el conjunto de todas las decisiones que voy a tomar en libertad"

Les aseguro que esto solo ha sido una pequeña muestra de lo que pueden llegar a hacer.

Y por todo esto, comprenderán que no pueda entender, que una vez más vayan a recortar en educación. Si nuestros chicos pueden ser grandes pensadores, grandes críticos, grandes ciudadanos: ¿por qué hacerlos pequeños? 

 

miércoles, 6 de mayo de 2020

Nada permanece




Tienes razón, querido Heráclito, todo cambia y nada permanece. No puedo imaginar en qué coño estaría pensando Parménides cuando afirmó que todo ese Ser que el concebía era inmutable. 

Yo nunca soy la  misma, quién querría serlo.
Yo siempre soy la misma, ¿acaso me ves diferente?
¡Que desgaste pensar y creer en todo eso que la gente va a empezar a ser y a hacer cuando acabe esta pandemia!
Erase una mascarilla, tuneada, a una mujer pegada. 
Ahora esta soy yo. 




miércoles, 15 de abril de 2020

Pido disculpas



Qué significa aprendizaje y educación. 
Pido disculpas de antemano, pero para mi resulta muy difícil pertenecer a un colectivo que piensa que enseñar es cualquier cosa de las que hacemos en nuestras clases con nuestros alumnos. Pero sobretodo lo más grave para mi es que esos mismos profesores piensan que eso es educación... ¡con lo poco que sabemos!. Ni enseñar es informar a nuestros alumnos de los conocimientos que poseemos (a veces obsoletos), ni educamos adecuadamente.
Pido disculpas de antemano, pero es difícil lidiar con alumnos inmaduros que no quieren madurar. Alumnos que miran al vacío, incapaces de tomar decisiones y que pretenden que les den todas y cada una de las respuestas a cosas que ni siquiera se han preguntado.
Pido de nuevo disculpas, pero Educar es una acción tan importante, que yo personalmente, no la pondría solo en manos de la administración (como escucho decir especialmente en estos días). Creo que nadie es víctima ni verdugo en todo esto, creo que tenemos que hacernos mayores y tomar las riendas entre todos y dejar de buscar culpables. Está claro que cada uno lo está haciendo lo mejor que puede, pero quizá podemos mucho y sabemos poco. Y por tanto, hacemos demasiado poco, también. Hemos lanzado a nuestros chicos a los leones, sin haberles dado las herramientas adecuadas para ser autónomos y pretendemos que de repente sean responsables con un aprendizaje cuestionable a través de internet. Los chicos son demasiado dependientes para eso. La administración es demasiado inmadura para asumir retos. Los docentes se vuelven más exigentes, cuando no cumplen con lo exigible. Los padres se quedaron fuera en esta partida, porque muchos ni estuvieron antes y ahora si que no podemos pedirles que estén a la altura.
Si a esto le sumamos, que muchos se han dado cuenta de lo importante de las clases presenciales...bingo!
Si el curso termina ahora o luego, me importa una mierda, la verdad. Lo imprescindible es que cuando volvamos a las aulas, lo hagamos mucho mejor de lo que lo hemos estado haciendo hasta ahora. 
Pido disculpas de antemano por opinar pero, sinceramente, creo que mi opinión no debería de ser importante.

sábado, 28 de marzo de 2020

Si no lo digo reviento y no quiero reventar sin decirlo

Pintada como un mimo porque me gustaría no tener que llegar a usar las palabras, pero sino lo hago reviento.
Soy profesora, de esas que una gran mayoría llamará utópica; de las que yo llamaré, simplemente, maestra. Maestra en el término adecuado de entregada a su profesión como una loca, de las de verdad, de las que ya quedan pocas en este planeta obtuso y enrarecido por la falta de profesionalidad y responsabilidad. Soy una de esas profesoras que tiene en cuenta el trabajo diario de sus alumnos, su participación activa, su progreso permanente, sus desidias, sus perezas, sus iniciativas, su dedicación, sus contradicciones, sus despistes y sus aciertos. Que observa lo que ignoran y deja que aprendan lo que no saben, que no les dirige ni digiere todos los conceptos, que les deja respirar, expresarse, reírse en voz alta, llorar, hablar sin levantar la mano, porque a veces su ímpetu no entiende de orden. Maestra que les riñe y les habla con claridad de la estupidez humana, que les llama borregos y que les dice que algunos lo serán siempre, que no les engaña con demagogia ni "no te preocupes". Que les aborda en cualquier sitio para darles un chute de realidad y sacudirles un poco el pavo que llevan encima. Que les deja rectificar y mejorar siempre.
Maestra de las que no necesita exámenes para castigar o premiar, que ha decidido educar, incluso en tiempos de crisis. 
Maestra cansada del abuso desproporcionado hacia los alumnos, de que ser docente en este país se haya convertido para muchos en unas vacaciones con los gastos pagados, en un abuso de autoridad sin sentido, en un desbarajuste y falta de responsabilidad permanente hacia uno de los oficios más hermosos del mundo. Muy cansada de pedir disculpas por los que no hacen bien su trabajo. Muy cansada de que no se rindan cuentas y que cada uno haga de "su capa un sayo". En cualquier empresa cuando el cliente no está satisfecho se le devuelve el dinero y si el trabajador no cumple se le despide. Que cada uno saque sus propias conclusiones, yo solo he sacado las mías.

Mi maestro Sócrates se que estará riéndose de mi ironía y de mis aciertos en estas palabras, se estará riendo al darse cuenta que después de tantos siglos seguimos pensando que lo sabemos todo y no sabemos nada. Va por tí maestro!!

martes, 17 de marzo de 2020

Profesores del mundo!!

Dedicado a todos mis alumnos
"Buenas tardes a todos los profesores. Conscientes de que la situación es muy complicada, para nosotros y para todos, tenemos que pediros por favor que os organicéis entre vosotros de tal manera que nos podamos organizar nosotros también. Estamos durante todo el día y a todas horas recibiendo mensajes con tareas de "clase", tareas "para casa", entregas, etc... sumándose a todo eso las clases online. Y si ya es difícil estar tantos días sin salir de casa, más lo es si no podemos salir de nuestra habitación..."
Así comienza la carta que nuestros alumnos de segundo de bachillerato han mandado a sus profesores hace un momento. Carta que perfectamente han escrito seguramente todos los estudiantes del mundo en estos días inestables que estamos viviendo, agotados de sus nuevos profesores virtuales.
Hace un rato también leía en facebook algo que podría acompañar a esta carta, escrito por un profesor, en la que se pedía coordinación, parar y hacer las cosas en serio: "No se puede improvisar un sistema educativo virtual en 48 horas a base de instrucciones, burocracia y entusiasmo autogestionario" (con tu permiso, Victor Bermúdez)
Aristóteles nos dijo que la virtud reside en el término medio. Una sociedad en crisis se debe dejar acariciar kantianamente para vislumbrar la mayoría de edad en algún momento. Y tenemos que crecer, que es posible que los seres humanos lleguen a acuerdos y que solo con la buena fe no se mueven montañas construidas con excesos académicos. Todo esto se llama hacer las cosas bien. No creo que sea una labor solo de la administración, creo que nos toca gestionarlo a todos. Es el momento de subir la empinada cuesta platónica, saltar la estrecha zanja kantiana, olvidar la guerra de todos contra todos y descubrir lo seres humanos que somos. Solo eso humanos y con capacidades inimaginables para seguir adelante en tiempos de crisis.  Sapere aude! extraordinario.