lunes, 27 de junio de 2022

Gracias

Mi vida, aún a riesgo de ser considerada obscena, es como una puta. Una puta que gusta de regalarme hermosas sorpresas, vestidas de liguero y tanga negro.                                                                Y así han aparecido varios días de mi vida: envueltos amablemente para ser disfrutados.  Amigos que aparcan sus vidas, con generosidad, para dejar espacio a la tuya. Amigos que eligen sitio para cenar, organizan encuentros en sitios agradables. Amigos que sonríen porque quieren sonreír y se interesan sinceramente por tus proyectos y tu vida. Amigos que te ceden su cama, su colchón, su descanso, su espacio en el sofá. Amigos que improvisan una cena, unas cervezas, unas risas. Amigos que te invitan al paseo, a la crítica constructiva, al debate y al chiste. Amigos de café, de helado, de patatas compartidas, de silencios y compañía a pie de siesta en un sofá que te engulle como la mejor droga. Amigos de mariposas en la cabeza, en las cortinas y en el alma. Amigos de colores variados, de gestos cómplices, de manos grandes y pequeñas, de corazones que no les caben a veces en el pecho. 
Amigos que cuando te acercas te abrazan apretado y cuando te marchas te aprietan abrazándote para que vuelvas, aunque sea para robarles su espacio, durante unos días, de nuevo.
Ni si quiera con palabras, a veces, soy capaz de expresar lo que siento. Gracias, amigos, amigas, gracias. 
Amigos de besos en la mejilla, de calor y eternidad.


 

miércoles, 8 de junio de 2022

Viaje a las profundidades de la EBAU

Ella, desea encarecidamente y con mucha ilusión estudiar veterinaria. Si, como muchos de los estudiantes en este país, tiene vocación por algo que a veces es difícil de conseguir, debido al alto grado de competitividad que el sistema educativo nos regala.

Ella, el curso pasado no consiguió la nota necesaria y ha estado todo el año preparándose para subir nota y poder acceder , si lo consigue, a veterinaria. Si, ya lo sé... de nuevo, como muchos de nuestros chicos en este país.

Ha tenido la mala suerte de coger un virus intestinal y lleva varios días entrando y saliendo de urgencias. Hoy, a tan solo un día de la fecha de los exámenes que tiene que realizar, está en su casa vomitando, con diarrea y sin poder tolerar nada líquido que la reactive. Como habrán imaginado además estará llorando por la sensación de un año perdido.

Para quienes no lo sepan, presentarse a la EBAU en la convocatoria de julio, que sería la solución según normativa, limitaría su acceso a veterinaria, porque en julio, se adjudican los restos.

Estamos hablando de adolescentes, sometidos a la competitividad de un mundo de adultos, a los que directamente les quitamos la posibilidad. Me han dicho por todos lados que la normativa no contempla nada y bla bla bla bla… y yo pienso que el sistema educativo en general ya los tiene bastante jodidos, como para tener encima que luchar contra la salud.

Desde aquí invito, a todos los implicados en estas decisiones, coordinaciones, comisiones y diversas .....iones, que revisen la ética y la normativa. Ofrecer igualdad de oportunidades es otra cosa.

Afortunadamente, también te encuentras personas que actúan con eficacia y te allanan el camino, desde aquí: gracias.

Esta chica, como otros casos que se han dado y se darán, necesita poder presentarse en julio y que no corra convocatoria; o necesita una retraso en el examen para que mejore algo su salud. Si entrar en veterinaria ya es difícil en junio, imaginen en julio.

Esperando un poco de sentido común envío este escrito, a la espera de no recibir respuestas del tipo: Entendemos su postura y lamentamos que su alumna esté enferma, pero.... Absténganse de hacerlo, por favor, si aún tienen un poco de cordura.

Atentamente, ya saben: una implacable luchadora.

 







sábado, 16 de abril de 2022

Hice 55 sin más

Un día de esos, hice 55 y balance rápido de una vida lenta. Hice 55 sin más, sin preámbulos, sin tragedias, sabiendo bien todo lo que había vivido.
Recogí algunas fotos y algunos trastos que he ido amontonando a modo de baúl de los sucesos y decidí que todo está bien como está. Restauro tanto muebles como almas heridas y cansadas, luchadora inagotable que acribillo la existencia a fuerza de palabras. Sexi, provocadora y un poco puta, tal y como debe ser. La vida me enseñó que tenía que usar mis armas de mujer para ser mujer y no cosa. 
Filósofa de las de antes, de las de calle, de las que realmente sirven al ser humano, aprendiz interminable, escritora,  cuidadora, cómica de tres al cuarto, empeñada en unir siempre y no separar. Amante estoica y perra cosmopolita y confusa. 



Conversadora de sexo, de muerte de nada y de todo. Ignorante completa de lo que es necesario para vivir y ser feliz viviendo. Exigente sin criterio, demoledora por principios que no acabo de descifrar.
Que se agita arrullada por los ronquidos de los dos animales que a veces me acompañan. Ella lame mis lágrimas, la otra ruge y me rompe, pidiendo salir.




 

miércoles, 16 de marzo de 2022

Hacer lo que tengo que hacer

Hoy he descubierto que los libros de reclamaciones, la atención al cliente, al paciente, al ser que existe en general y actúa, los espacios habilitados para quejas y denuncias y demás insípidos no lugares; existen porque la gente no hace lo que tiene que hacer.
De nuevo, como cielo cargado de arena del desierto, acecha la mediocridad y siento rabia.
En los últimos 15 días de mi vida hemos conseguido que tres situaciones de absoluta negligencia, porque alguien no hizo bien su trabajo, se solucionen a fuerza de reclamación acompañada de ese plus de cabreo español, sin el cual la simple queja educada no funciona.
Se perdió un libro en tierra de nadie y en lugar de una disculpa, recibes un ataque porque dicen que no pudieron cobrarlo. Tras el cabreo obligado, al día siguiente llega el libro a mi recóndito pueblo.
Casi se pierde la vida de mi padre porque fallan múltiples gestiones hospitalarias. Este suceso lleva ya tres reclamaciones y tres cabreos monumentales. Al final y al límite de la existencia de mi padre y de la nuestra propia, resuelven a nuestro favor y a favor de lo que es considerado humanidad y que ha desaparecido en medio de tanta mediocridad. Al tercer cabreo hacen los deberes y rectifican, para entonces yo personalmente ya he muerto.
El tercer escarceo llega hace tres días: falla insistentemente la entrega de un mueble. Ni tenemos prisa, ni hemos exigido ningún plazo de entrega, pero se empeñan en llamarnos cada día para confirmar la entrega al día siguiente. Ya van tres días, la queja y el cabreo se hizo efectivo hoy y los malos modos consiguen, una vez más, el éxito esperado: mañana sin falta el mueble aterrizará en mi casa a la hora que a nosotros nos venga bien.
A mis alumnos y alumnas les repito muchas veces la importancia de hacer lo que tienen que hacer, con mi alma estoica en una mano. Entienden la frase, entienden los ejemplos que les pongo, entienden que todo funcionaría bien si se cumpliese. 
En la otra mano, llevo un libro de reclamaciones, por si no lo entendieron bien.
 

lunes, 7 de marzo de 2022

Reflexión dominical

"Mi hija está en la ESO, lleva desde  principio de curso con 2 o 3 exámenes por semana, a parte de las tareas diarias correspondientes.
Algunas semanas tiene incluso 2 o 3 exámenes el mismo día. Es como si solo importaran los exámenes y las horas que pasan en el instituto no contaran para nada.
Hay veces que llega llorando del instituto o llora en casa. Hay días que no quiere comer y ha empezado a estar triste. Se angustia mucho porque de lunes a viernes no puede salir con sus amigos. No tiene tiempo de descanso, acaba de comer y llena la  mesa de libros para seguir trabajando. Cuando lleva mucho tiempo la obligo a descansar y se enfada porque no le va a dar tiempo. Si desde tan pequeños están así, no van a apreciar la educación ni van a disfrutar de  lo que aprenden.

Me dice que le gusta ir al instituto pero que en clase no se puede hablar y que no es capaz de estar atenta todo el tiempo. Esto todo me lo dice llorando. Solo puedo hablar un poquito en el recreo con mis compañeros. Me dice que la ayude y encima ya no contamos con septiembre. Si comento algo siempre me dicen que puede hacer más  y yo pienso que todos podemos hacer más. Jamás imaginé algo así."

Este es el escalofriante relato que he construido sumando los mensajes que me van llegando de varias madres.

A este puedo sumar otros muchos que he ido escuchando año tras año, y que son bastante parecidos. A esto puedo sumar, además, los relatos de los propios alumnos y alumnas, que ansiedades y angustias aparte, manifiestan lo estúpido de los conocimientos que reciben en aquellas materias,  cuyo único objetivo es memorizar y vomitar en múltiples exámenes. 

Las leyes educativas dan igual, el valor de las competencias da igual..., si solo nos quedamos en la anécdota de si promocionan o no promociona y con cuántas promocionan. Se olvida lo realmente importante y es tan simple, que quizá por eso se olvida: Aprender.

Hoy, ya no he podido resistirme, porque pensé que si esos chicos y chicas a los que tenemos la OBLIGACIÓN de enseñar (ni me atrevo a decir, educar) y ayudar a madurar, vienen al instituto sin alegría. Si el lugar al que tienen que ir para aprender les hace llorar, creo que se exige un cambio serio. 

Personalmente, creo que se pierde demasiado tiempo hablando del cómo cambiar y se cambia muy poco. Para cambiar, sólo hay que cambiar. 

Yo no he tenido respuesta para esta madre y a veces no tengo respuesta para los chicos: ¿Vosotros si?


domingo, 27 de febrero de 2022

Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz...

Queridísima madre:

Espero que cuando recibas esta carta, estés bien. Hoy es tu cumpleaños, 86 años. Ya sabes, toda una vida y ya, parte de una muerte.

A estas horas, ya estaríamos tomado la cerveza de después de misa, algún aperitivo y habríamos reservado en algún sitio para celebrar adecuadamente. Una agradable comida, en algún sitio agradable, con gente agradable. Que no falte la tarta. Dónde sea que estés habrá una deliciosa tarta esperando, o en su defecto unos buenos pasteles con un cuchillo para partir y compartir, porque me gusta probrarlos todos.

Quiero que sepas que te llevo pegada a mi corazón y que en momentos puntuales se me encoje y palpita más fuerte. Imagino que me escuchas y que puedes ver y disfrutar de todas mis cosas. Cuando escribo, recuerdo lo mucho que te gustaba leer todo lo que escribía, susurrante y emocionada. Esa lectura, semejante a la música que emitías al rezar el rosario, hacía que mis escritos se envolviesen de una naturaleza mística, que no tenían. Eso los hacía indestructibles, al salir de tus labios.

Quiero que sepas que te he cantado cumpleaños feliz en voz baja, al despertar. Quiero que sepas, que te habría regalado un hermoso ramo de flores, algún libro y mil besos y abrazos ininterrumpidos, como siempre. Quiero que sepas que nunca he dejado de quererte y que sigo tus pasos, para convertirme en una mujer hermosa y valiente.

Es una chica excelente, es una madre excelente.... Cumpleaños feliz, mamá.


 

sábado, 19 de febrero de 2022

IES Castillo de Luna, mi casa.




Quiero confesar públicamente, que soy una profesora de filosofía privilegiada, que habita en un centro público. Una profesora,  que flota alegremente por encima de ese naufragio que supone, para el resto, la siempre controvertida ley educativa.
El IES Castillo de Luna de Alburquerque, es el espacio en el que vivimos mi sosegada voz, mis atractivas clases, el pensamiento crítico que contagio, las actividades que construyo sin cesar, mi impertinencia y lucha sin control, los debates imparables e imprescindibles y esta educadora y filósofa incansable. 
También habitan allí varios personajes que no quiero silenciar: un equipo directivo abierto a la innovación y a las locuras, dialogante y crítico, que construye, sin destruir, las iniciativas que tenemos. Habita el educador social, una de las  joyas de la corona y que despliega su sabiduría y su mano firme y amable en todo lo que toca, a modo de rey Midas. Habitan conserjes, dotados de una saber hacer poco usual, de cariño, de buen trato con los chicos y con todos nosotros, de esa aptitud necesaria para que todo funcione, porque tiene que funcionar. Hay inquilinos variados que hacen que la vida sea sencillamente vivible: limpiadoras que limpian y escuchan música, que se preocupan por tus necesidades y se adaptan a tus extraños horarios de tarde. Administrativos que papelean con sus mil papeles y con los tuyos, si eres tan torpe como yo para la burocracia. En la cafetería habita la que nos alimenta el cuerpo y a veces, nos da chocolate para el alma. Compañeros que pululan por pasillos, patios, salas, aulas, rincones, a veces buscando soluciones, a veces haciendo lo que saben hacer y lo mejor que pueden hacer. Y los chicos y chicas que acaparan todo el ruido generado en hora punta y en horas bajas, ellos y ellas son los imprescindibles: sus quejas improductivas, sus carreras por pasillos, sus excusas, retrasos, aciertos, triunfos, voces, te sorprenden, a veces muy dormidos y a veces tan despiertos que asusta tanta lucidez. Sin los chicos y chicas que vienen cada día a que les demos lo mejor que somos capaces de dar, esta casa no existiría.
Y aunque hay que limpiar de vez en cuando y pintar y reformar, sigo quedándome cada curso en ella. Imposible, a estas alturas de mi vida, habitar en otra.